El #MeToo que paralizó Estados Unidos

Tras escuchar el testimonio del presunto agresor y su víctima, Donald Trump refrendó que Ford miente, y Kavanaugh es inocente

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Estados Unidos contuvo ayer la respiración para escuchar por primera vez a Christine Blasey Ford, la mujer que denunció al conservador político, Brett Kavanaugh, por intento de violación.

Cada uno defendió su versión. La mujer dijo estar “100 por ciento segura” de que fue Kavanaugh quien la atacó, en tanto el juez negó todos los hechos y defendió su inocencia.

“No estoy aquí por gusto. Estoy aquí porque creo que es mi deber cívico. Estoy aterrorizada”. Así arrancó su testimonio la doctora y profesora de Psicología de la Universidad de Palo Alto y Stanford.

“Mi nombre y el de mi familia ha sido destruido para siempre (…) Esto es una venganza política de los Clinton”, anunció Kavanaugh.

Por una parte, el testimonio de Ford fue emotivo, temeroso y sutil, mientra que el de Kavanaugh fue con enojo, nerviosismo y de negación.

Y aunque el interrogatorio no dejó nada en claro qué pasaría con la nominación de Kavanaugh como juez supremo, desde la Casa Blanca el presidente Donald Trump reiteró su respaldo a su candidato, afirmando que su discurso fue “potento, honesto y fascinante”.

Entre tanto, si todo avanza como se ha previsto, hoy se votará la nominación en el Comité para que pase al pleno del Senado la próxima semana, a fin de que el juicio concluya antes de las elecciones legislativas.

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